viernes, 25 de agosto de 2017

Acercamiento del Vaticano a Moscú, ¿religión o política?

Año 13, número 462
Luis-Fernando Valdés

El Secretario de Estado del Vaticano visitó recientemente al Presidente Putin y la sede del Patriarcado ruso. ¿Política o religión? ¿En qué clave se debe interpretar este gesto?

El Presidente ruso, Putin, recibió al Secretario de
Estado del Vaticano, Card. Parolin. Dialogaron
sobre la paz en el mundo. (Foto: alfa y omega)
1. La historia detrás de esta visita.  Para entender por qué el Cardenal Parolín se reunió no sólo con las autoridades religiosas de Rusia, sino también con los líderes políticos (21-23 agosto), hay que remontarse un poco en la historia de la Iglesia católica en ese país.
Por una parte, la relación de la Iglesia Católica con la Iglesia Ortodoxa rusa desde hace casi mil años ha sido tensa, porque que ésta surge del Patriarcado de Constantinopla, que en el año 1054 se había separado de Roma.
Y por otra, en Rusia, los temas sociales, políticos y religiosos están estrechamente vinculados, debido a la estrecha convivencia entre la Iglesia Ortodoxa y el Estado ruso, tanto en la época de los zares como durante el período soviético.

2. En búsqueda de la unidad de las Iglesias.  El movimiento ecuménico nacido en el s. XX ha buscado que todas las confesiones cristianas vuelvan a la unidad. Los primeros acercamientos de la Iglesia Católica a la Ortodoxa rusa los dieron Pablo VI y luego Juan Pablo II.
Durante el Pontificado de Francisco se dio el histórico primer encuentro entre un Papa y un Patriarca ortodoxo ruso, el 12 de febrero de 2016, en el aeropuerto de La Habana (Cuba), y marcó una nueva era en las relaciones entre ambas confesiones religiosas.

3. El vínculo entre lo social y lo religioso.  Hay una realidad fundamental al hablar de las grandes religiones, que consiste en que los ciudadanos de un país y los fieles de confesión religiosa son las mismas personas. Por eso, hay temas comunes que interesan tanto a los gobernantes como a los dirigentes religiosos.
Ciertamente, la línea divisoria de los intereses de ambas entidades es muy tenue y, a lo largo de la historia, han ocurrido interferencias lo religioso en lo civil y viceversa. Y esta situación de convivencia estrecha es especialmente compleja en la actual Rusia.

4. Ante el Kremlin y el Patriarcado. De ahí fuera muy lógico que el Secretario de Estado del Vaticano se reuniera con autoridades rusas tanto civiles como religiosas. En las juntas con el Ministro de exteriores, Seguéj Lavrov, y luego con el Presidente Putin, la Santa Sede acordó la búsqueda de “soluciones pacíficas a las crisis” en el mundo y “la lucha contra el terrorismo, el diálogo interreligioso [entre católicos y ortodoxos], el refuerzo de la justicia social y los valores de la familia”. (Aleteia, 23 ago. 2017)
Después, en otra reunión, el Card. Parolín y su par, el Metropolitano Hilario de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, pudieron tocar “temas espinosos” como la situación de la Iglesia greco-católica de Ucrania, que es de rito similar al de la Iglesia Ortodoxa rusa, pero que responde sólo ante Roma. (Vatican Insider, 21 ago. 2017)

Epílogo.  ¿Qué había de fondo: intereses solamente religiosos, o también políticos? No debe sorprender que la agenda del enviado del Vaticano a Rusia abordara también asuntos civiles, porque los grandes temas del hombre como la libertad religiosa, la paz y la familia también son asuntos de cualquier religión, que buscan darles luces y soluciones desde la fe.
Además, esta reunión del Vaticano con las autoridades civiles y religiosas de Rusia abre una nueva época histórica, en la relación entre religiones y entre la Iglesia y el Estado. Estamos ante una “etapa de colaboración”, que intenta dejar atrás las persecuciones y la visión utilitarista hacia la religión. Ojalá este modelo se pueda replicar en otras naciones del mundo.


sábado, 19 de agosto de 2017

Donde el racismo eclipsó a la razón

Año 13, número 641
Luis-Fernando Valdés

Días de polémica por la discriminación racial en Estados Unidos, que iniciaron con una manifestación violenta en Charlottesville y se han prologando por las declaraciones de Trump. ¿Por qué sigue existiendo el racismo hoy día? 

"No hay lugar para el odio": cartel en donde fue
asesinada Heather Heyer por supremacistas blancos.
(Foto: omicrono)
1. Una manifestación con tinte racista.  El motivo de la concentración de los llamados “ultranacionalistas blancos” en Charlottesville (Virginia) fue la retirada de una estatua del general confederado Robert E. Lee.
Estos manifestantes llegaron para protestar que se quitara ese monumento, pero se encontraron con otra manifestación de opositores. Se generó un violento enfrentamiento que dejó una persona muerta y 19 heridos (Notimex, 13 ago. 2017).
El fondo de las protestas de los supremacistas blancos es claramente de corte racista, ya que se oponían a la remoción de un símbolo del esclavismo, la estatua del General Lee quien dirigió el ejército de los Estados Confederados (del sur) que no aceptaban la abolición de la esclavitud, en la guerra civil de Estados Unidos, entre 1861 y 1865.

2. Racistas amparados por la constitución norteamericana.  En Estados Unidos, el derecho a la libertad de expresión está protegida por la Primera Enmienda (1791) de la Constitución. De tal manera que los ciudadanos pueden decir o escribir sin restricción lo que piensan, y también pueden realizar cualquier gesto o portar cualquier signo gráfico para expresar sus opiniones.
El Prof. Darren L. Hutchinson explicó a BBC Mundo el alcance de esta ley: “Si un estado, por ejemplo, decide restringir en su territorio el uso de símbolos nazis debido a su mensaje, esto podría constituir una restricción basada en un punto de vista y probablemente violaría la Constitución”. (BBC Mundo, 16 ago. 2017)
Por contraste, en Alemania están prohibidos todos los símbolos del nazismo, los “discursos de odio” y la existencia de grupo de tipo neo-nazi. Casi al mismo tiempo del atentado en Charlottesville, un ciudadano estadounidense era golpeado y luego apresado por hacer el polémico saludo de “Heil Hitler” en Dresde (Alemania). (Ibídem)

3. Cuando se eclipsa el sentido común.  Hoy día resulta prácticamente evidente que todos los seres humanos somos iguales, por el mero hecho de ser personas. Sin embargo, a lo largo de la historia esta realidad fundamental no siempre fue conocida.
En el mundo griego y romano clásico, la esclavitud era vista como algo natural y ante la ley existían tanto hombres libres como siervos. Fue el Cristianismo el que inició todo un movimiento a favor de la igualdad radical, ya que sostiene que “no hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3, 28).
Por eso, ya que ante Dios todos los hombres son iguales, todo hombre posee la misma dignidad y puede reclamar los mismos derechos como persona. Por eso, toda discriminación social, racial, sexista, cultural o religiosa de la persona es una injusticia inaceptable. (Cfr. YouCat, 330).

Epílogo.  La democracia se puede estrangular a sí misma, como en el caso de Charlottesville, donde la tutela de la libertad de expresión terminó por amparar la apología del racismo y la violencia.
El punto clave es que la libertad de expresión es esencial pero no es absoluta. Por eso, la libre manifestación de las ideas nunca puede oponerse a las realidades que la fundamentan, como lo son la vida, la dignidad personal y la igualdad que de ella se deriva. Donde una ley permite la apología del racismo o de la violencia, ahí se ha eclipsado la razón y ahí se atropellará al ser humano.


sábado, 12 de agosto de 2017

La industria que fabrica humanos

Año 13, número 640
Luis-Fernando Valdés

Cantantes y futbolistas prestigiosos han adoptados niños nacidos en “úteros de renta”. A pesar de las sonrisas, detrás existe toda una maquinaria de explotación a mujeres y de venta de niños.

La maternidad subrogada, vientre de alquiler, o renta
de utero, es una explotación contra la mujer;
implica tratar al bebé como mercancía (Foto: P36)
 1. Celebridades con hijos de gestación subrogada. En el pasado mes de junio, el futbolista Cristiano Ronaldo mostró a los medios sus dos hijos obtenidos mediante este procedimiento. Recientemente, la revista People anotó “cada vez son más quienes la usan (la gestación de renta)”, al referirse a estrellas como Nicole Kidman y los cantantes Elton John y Ricky Martin (People, 21 jun. 2017).
Sin embargo, el apoyo de intelectuales y activistas de los derechos de las mujeres no apoyan este tipo de adopciones. Por ejemplo, la periodista sueca, Kajsa Ekis Ekman, especialista en tráfico de mujeres, afirmó que aunque “la subrogación puede haber sido rodeada de una aura de felicidad Elton-johniana”, “detrás de ella hay una industria que compra y vende vida humana” (The Guardian, 25 feb. 2016)

2. Toda maternidad subrogada es explotación. Un informe del Comité de Bioética de España (CBE), institución que asesora al Gobierno español, explica que “todo contrato de gestación por sustitución, lucrativo o altruista, entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio”. Teresa López, presidenta del CBE, sostiene que “no se puede convertir al menor en un objeto que puede ser comprado”. (El Mundo, 19 mayo 2017)
La periodista K. E. Ekman presentó la noticia de que el Parlamento sueco prohibiría esta los vientres de alquiler, que la industria de explotación de mujeres hace “bebes a la medida para satisfacer los deseos de los ricos del mundo”. Además, ahí “una madre no es nada, privada incluso del derecho de ser llamada ‘mami’ ” y, en cambio, “el comprador lo es todo”. (The Guardian, cit.)

3. Los hijos no son un derecho. El tema de fondo desde el que se justifica la gestación subrogada es dar por un hecho que toda persona tiene derecho a tener un hijo. César Nombela también del CBE explica que “el derecho de tener un hijo no es absoluto. No se puede plantear a toda costa, mediante cualquier práctica que permita la tecnología”.
Y añade que la importancia de la gestación en el proceso procreativo y en la vida de cada ser humano “no debe relativizarse” y que, en consecuencia, “se debe proteger el vínculo de cada ser humano con su madre biológica”. (El Mundo, cit.)
Además, con la maternidad de alquiler, las mujeres pierden su dignidad, pues son tratadas como meros objetos, que ni siquiera pueden decidir sobre el hijo que están gestando. Es muy significativo que el movimiento feminista en España, en junio de 2015, impulsó la campaña “No somos vasijas” para evitar la legalización de esta práctica, sosteniendo que “las mujeres no son máquinas reproductoras que fabrican hijos en interés de los criadores”.

Epílogo. Los hijos son un don, un regalo. Cuando esto se pierde de vista, los hijos se consideran un “derecho”. Entonces, sería un derecho exigir tener un hijo. Y luego qué fácil es además de exigirlo, mandarlo hacer y comprarlo. Así tristemente el bebé pasa de “hijo” a “mercancía”, y la mujer se queda como un mero recipiente.

sábado, 5 de agosto de 2017

Alternativas para el “suicidio demográfico”

Año 13, número 639
Luis-Fernando Valdés

El “dogma económico” de que el aumento de la población es causa de la pobreza de las naciones ha llevado a una peligrosa crisis de escases demográfica en Europa. ¿Es posible desarrollar una nueva visión entre población y progreso económico?

La población mundial envejece a un ritmo creciente
 que ya hace prever que en 2040 habrá más ancianos
 que niños (Foto: Forum Libertas)
1. Un grave problema social en Europa.  Aunque las predicciones decían que el crecimiento demográfico mundial daría lugar a una gran carestía que arrasaría con la población, lo cierto es que la población europea ha disminuido grandemente no por escases de recursos, sino por la falta de nacimientos.
Alejandro Macarrón explica que una consecuencia de la baja demográfica es que la sociedad europea pasará de ser “líder mundial” a ser “irrelevante”, ya que en 1900 tenía al 25 por ciento de la población mundial y ahora tiene sólo el 10 por ciento.
El autor español concluye que ahora Europa es “el cementerio del mundo, donde hay más viejos, y cada vez pesamos menos, porque las naciones emergentes tienen más población”. (ReL, 12 feb. 2017)

2. Entre la ciencia y la ideología.  Los estudios sobre el crecimiento de la población se han enfocado casi exclusivamente desde la economía. Por eso, se sostuvo que el aumento demográfico daría lugar a la pobreza social, pues se suponía que al aumentar la población, los mismo recursos se repartirían entre más personas. Pero no se trataba de una conclusión científica, sino de una postura ideológica.
Así, en 1968 Paul Ehrlich iniciaba su influyente obra “The Population Bomb” con una declaración: “la batalla para alimentar a toda la humanidad ha terminado. En la década de los 70, el mundo experimentará hambrunas, cientos de millones de personas van a morir de hambre” (citado en First Things, 1996). Pero esta influyente predicción no se cumplió, pues no se basaba en estudios científicos, sino en el prejuicio de que el crecimiento de la población conlleva pobreza.

3. ¿El aumento poblacional es causa de pobreza?  Si la llamada explosión demográfica no es la causa, ¿cómo explicar entonces, que países con alta tasa de crecimiento de la población como Eritrea, Somalia y Sudán, sufran hambre?
“Estos países –expone el economista español, Rafael Termes– tienen densidades de población (población por km2) entre las más bajas del mundo. Sus problemas no radican en la capacidad de producir alimentos, sino en guerras que dejan a un alto porcentaje de la población indefensa” (Conferencia, 18 feb. 2000).

4. Un cambio de enfoque. El problema de fondo no radica en el problema objetivo de la carencia de recursos, sino el problema humano de enfocar mal los problemas. “El modo como vemos el problema, ése es el problema” (Covey, 1994).
El japonés Isamu Shimura propone un cambio en el modo de ver la relación entre población y economía. Escribe que “en vez de pensar que nuestra población (en Japón) es demasiado grande para nuestra economía”, es más correcto decir que “la escala de nuestra economía es demasiado pequeña para nuestra población”. Y propone que en lugar de considerar a la personas como indeseadas, se debería ver como “nuestro más apreciado recurso natural”. (Citado en First Things, 1996)

Epílogo.  Ante el “suicidio demográfico” de Europa (Weigel, 2017) producido por miedo a la escases de recursos, llegó el momento de sostener que el aumento de población puede ser fuente de progreso económico. Hay que quitar el dogma de que “el hombre es para el progreso”, y volver a las bases: “la economía es para el hombre”. Los modelos económicos se deben reelaborar en función del hombre y no de las utilidades.

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