sábado, 25 de noviembre de 2017

Hipocresías de guerra

Año 13, número 655
Luis-Fernando Valdés

Aunque en los medios se deje de hablar de guerras que ya no son noticia o que no se dé información sobre las masacres a mujeres y niños en África, ese silencio no trae la paz. Entonces, ¿qué puede ayudarnos a encontrar esa paz? 

Las guerras en Sudán del Sur y la Rep. Dem. Congo
dejan de ser noticia, pero sus habitantes siguen

clamando por la paz. (Foto: Paul Jeffrey/CMI)
1. La guerra en Sudán del Sur. Esta nación del África sahariana, ubicada al sur de Egipto, además de sufrir sequía y enorme pobreza, vive en guerra desde diciembre de 2013, cuando el frágil pacto de gobierno entre las etnias dinka y nuer se rompió.
Aunque, desde entonces todo ese país sufre la violencia de grupos armados, rara vez aparecen noticias en los medios. Por eso, el Papa Francisco tenía planeado un viaje a Sudán del Sur en este año 2017, pero tuvo que cancelarlo –al menos por ahora– por motivos de seguridad.

2. La guerra en la República Democrática del Congo. Este país de la zona central del continente africano vivió en guerra durante muchos años, y la reciente paz que habían ganado se perdió en 2016, cuando el Presidente Joseph Kabilia se negó a dejar el poder al terminar su mandato.
El Papa ha pedido, muchas veces, que terminen las acciones violentas en esa República y que se busque una solución dialogada al conflicto. Además, el Pontífice ha denunciado el secuestro de niños para ser utilizados como soldados en situaciones de esclavitud. (ACI, 23 nov. 2017)

3. Una peculiar “batalla” por la paz. Ante la imposibilidad de acudir a esas naciones, el Vaticano organizó una celebración para pedir por la paz de estos dos países, en la que el Papa Francisco pronunció una homilía en la esbozó cinco aspectos para buscar y encontrar la paz de las naciones (23 nov. 2017).
El Papa quiso así esparcir con la oración “semillas de paz” por esos dos países y por todas las partes del mundo que sufren por la guerra. Se trató de un evento religioso, cuyo motivo fue rezar a Jesucristo, quien es “nuestra esperanza de paz”; pero el Pontífice realizó varias peticiones que también se pueden aprovechar muy bien en el ámbito civil para buscar la anhelada concordia.

4. Superar la indiferencia. Fue muy llamativo que en la primera súplica el Pontífice pidiera que termine la enemistad entre los miembros de un mismo pueblo, pues ahí está la raíz de estos conflictos bélicos en África.
También resultó muy impresionante la llamada de atención del Papa hacia la indiferencia. Con fuerza señaló: “¡Cuánta hipocresía cuando se niegan las masacres de mujeres y niños! Aquí la guerra muestra su rostro más horrible”.

Epílogo. Francisco, después de denunciar la indiferencia, hizo una oración para que todos podamos ser “artesanos de paz”, allí donde estemos. Y cada uno podremos ser buenos artífices de paz si, junto con la compresión hacia los que nos rodean, nos esforzamos en no olvidar a las personas que vive en los países en conflicto, aunque esas guerras ya no sean noticia.



sábado, 18 de noviembre de 2017

La nueva “revolución social” del Papa

Año 13, número 654
Luis-Fernando Valdés

Francisco estableció celebrar una Jornada de los Pobres. ¿Por qué el Papa pone su atención en los necesitados? ¿Qué clase de revolución social pretende?   

El Papa Francisco en una visita sorpresa a
un barrio marginado de Roma (9 feb. 2015).
(Foto: AFP / El clarín)

1. El origen de esta iniciativa. El año pasado, mientras pronunciaba la homilía de clausura del Año de la Misericordia (13 nov. 2016), Francisco tuvo una idea que no estaba prevista en el texto preparado. (PCPNE, 13 jun. 2017)
El Pontífice estaba hablando de “no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido”, cuando añadió de modo espontáneo: “a la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la ‘Jornada de los pobres’.”
Y este deseo se convirtió en realidad, pues Francisco instituyó que se celebre en toda la Iglesia, en el penúltimo domingo del tiempo litúrgico ordinario (cuya fecha es variable), la Jornada de los Pobres, que se llevará a cabo por primera vez este domingo 19 de noviembre.

2. Hechos y no palabras. En su Mensaje para esta Primera Jornada de los Pobres, Francisco sale al paso del contraste entre las “palabras vacías” que hablan de ayuda a los necesitados y la realidad de los “hechos concretos” con los que se auxilia a los desvalidos.
El Pontífice instituyó esta Jornada con el objetivo de ayudar “a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social”. (Carta “Misericordia et Misera”, 20 nov. 2106)

3. Una idea revolucionaria. La pobreza ha sido un problema social, que durante siglos la Iglesia buscó paliar con obras de beneficencia; pero desde el siglo XIX, cuando el problema tomó una dimensión global, la respuesta de la Iglesia ha tomado diversos cauces, que van desde las actividades de asistencia de la Madre Teresa de Calcuta, hasta acciones subversivas de algunas Teologías de la Liberación.
El Papa Francisco con esta Jornada busca expresamente romper la dialéctica dañina de “pobres contra ricos”, y para eso sugiere iniciativas que ayuden tanto a remediar la situación de los pobres, como a enriquecer espiritualmente a los pudientes mediante su solidaridad hacia los necesitados.

4. Pobreza y evangelización. Francisco explica que ayudar a los pobres es vivir el corazón del Evangelio. Por eso, sugiere que una manera clave de difundir la fe, en la cultura de hoy, consiste en ayudar a las personas a encontrar a Cristo en el próximo que está más necesitado.
El Papa propone las actividades de voluntariado como un verdadero “encuentro” con los pobres, pero pide que el “compartir” nuestros bienes con ellos no sean un gesto aislado, sino un “estilo de vida”.
Y explica que esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque “se toca con la mano la carne de Cristo”. Y añade que, si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que “toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres”.

Epílogo. Ésta es la verdadera revolución de Francisco: integrar en una sola iniciativa dos de las grandes preocupaciones de los últimos pontífices: aliviar la pobreza y recristianizar la sociedad. Lo revolucionario de la Jornada de los Pobres radica en hacer de una causa social el cauce para reevangelizar a la sociedad occidental.
No se trata de retórica social, sino de coherencia con el Evangelio, que nos dice que a Cristo lo encontramos no sólo en los medios espirituales (Escritura, Sacramentos), sino también en el prójimo: cuando le diste de comer a un hambriento, “a mí me lo hiciste” (Mateo 25,45).


viernes, 10 de noviembre de 2017

Será beatificado el Papa de la sonrisa

Año 13, número 653
Luis-Fernando Valdés

Juan Pablo I fue declarado “venerable”, paso previo para su beatificación. Su sencillez y humildad, conquistaron a los fieles en los 33 días que duró su pontificado. ¿Por qué es importante este reconocimiento de la Iglesia? 

Albino Luciani, luego Juan Pablo I,  
conocido como el Papa de la sonrisa, 
fue declarado "venerable" por Francisco.
1. La figura de Albino Luciani. Nació el 17 de octubre de 1912 en Forno di Canale (hoy Canale d’Agordo), Italia, y falleció de un fallo cardiaco el 28 de septiembre de 1978 en el Palacio Apostólico del Vaticano. Fue arzobispo del Patriarcado de Venecia entre 1969 y 1978. El 26 de agosto de 1978, fue elegido por el Cónclave como sucesor de San Pedro.
Fue el primero en utilizar dos nombres al escoger como se llamaría como Pontífice. Los tomó en honor de los dos Papas que llevaron a cabo el Concilio Vaticano II: Juan XXIII y Pablo Vi. Hasta ahora, Juan Pablo I ha sido el último Papa Italiano.
El pasado jueves 9 de noviembre, el papa Francisco firmó el decreto que reconoce que Albino Luciani vivió en grado heroico las virtudes cristianas, y que por eso puede ser llamado “venerable”. El siguiente paso hacia su beatificación consiste en acreditar un milagro atribuido a su intercesión.

2. Despejadas las dudas sobre su muerte repentina. Como Juan Pablo I murió al mes de haber sido elegido, se suscitaron muchos rumores sobre si habría sido asesinado. Por eso, este halo de dudas tuvo que ser estudiado a fondo durante su proceso de beatificación.
La periodista italiana, Stefania Falasca, que fue nombrada vice-postuladora de la causa de canonización, realizó una investigación histórica en la que interrogó a testigos inéditos y tuvo acceso a archivos secretos de la Santa Sede y a registros clínicos.
El resultado de la investigación, recientemente publicado en el libro “Papa Luciani. Crónica de una muerte” (Piemme, 2017), Falasca explica que la misma noche del fallecimiento, el Pontífice sufrió un fuerte dolor en el pecho, pero él mismo lo desestimó y le dijo a su secretario, el Padre Magee, que no hacía falta avisar a su médico. (A. Tornielli, 4 nov. 2017)

3. Fama de santidad. Una persona santa es aquella que, ayudada por Dios, consigue que en su modo de vivir se refleje la vida misma de Jesucristo. El Papa Luciani cultivó en su existencia la humildad de Jesús quien, siendo Dios eterno y todopoderoso quiso tomar nuestra frágil naturaleza mortal (Fil 2,1ss).
La profunda huella dejada por Pablo VI, el Papa que culminó el Concilio Vaticano II y empezó a implementarlo, dejaba un alto listón para su sucesor. Pero la humanidad y la simpatía del Papa veneciano se ganaron inmediatamente el corazón de todos.
De sus breves 33 días de Pontificado, alguno comentó que fueron un día por cada año de la vida de Cristo. En ese lapso, Juan Pablo I sólo ofreció cuatro audiencias generales, en la que dio unas catequesis llenas de sencillez, que reflejaron su talante nada pretensioso de lucimiento personal.

4. El atractivo de la humildad. “Humilitas” era su lema obispal, significaba “no humildad, sino compromiso para ser humildes”. Y ese compromiso de ser una persona sencilla, la demostró en esas cuatro audiencias, dialogando con los niños, a los que invitaba para explicarles la doctrina a los fieles adultos. (A. Tornielli, 28 ago. 2012)
En la Audiencia general del 6 de septiembre de 1978, explicaba así la humildad: “¡El Señor ha recomendado tanto ser humildes! Aun si ustedes han hecho cosas grandes, digan: siervos inútiles somos. En cambio, la tendencia de todos nosotros es más bien lo contrario: ponernos en primera fila. Humildes, humildes: es la virtud cristiana que a todos toca”.

Epílogo. La serena personalidad de Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, nos recuerda que lo principal en la vida de un creyente es volver al fundamento, que es parecernos a Cristo. Y, por lo tanto, a no valorarnos por lo que tenemos o conseguimos, sino por lo que en realidad somos.
También la humilde figura de Juan Pablo I nos hace ver que han quedado muy lejos los días de los Papas ostentosos, que mucho ha sido explotada en recientes producciones de series y películas. En realidad, los Papas de nuestra época han sido hombres austeros, realmente comprometidos en guiar a la Iglesia hacia Cristo y hacia el servicio de los demás.

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